Las enseñanzas budistas de la Película "Encanto" de Disney que pueden aprender los niños

Hay muchos tipos de películas para cada edad, y todas tienen algo que enseñarnos. Por ejemplo, una película puede ayudar a los niños a saber cómo se comportan los mejores amigos, mientras que otra les enseña sobre el dolor en caso de que su padre o madre muera repentinamente o se vaya de casa para siempre; pero también hay dramas de principios de los años 2000 que abordan valiosas lecciones, como el amor que se encuentra después de una tragedia, ¡sólo tienes que preguntar a cualquier adolescente!

Las películas que ven los niños pueden formar su futuro. Son una oportunidad para la educación emocional, las habilidades para afrontar el duelo y las lecciones de vida sobre la amistad o lo que se siente cuando se pierde a alguien cercano.

"Encanto" , el musical de Disney, es un ejemplo de animación que tiene mucho que enseñar a los más pequeños. En ella, seguimos a la familia Madrigal, cuyos miembros tienen dones que ayudan a toda la comunidad. Sólo Mirabel, una de las chicas de la familia, no ha sido dotada de un don. Y es a partir de este hecho que se desarrolla la trama.

Sin embargo, además de reflexionar sobre la dinámica familiar, sobre la autoestima y sobre ciertos traumas, los niños también pueden aprender algunas enseñanzas budistas que les ayudarán a lo largo de su vida. Descubre cuáles son estas lecciones, a continuación...

Las enseñanzas budistas de la Película "Encanto" de Disney que pueden aprender los niños 1
Índice

    Las enseñanzas budistas en la película Encanto

    La naturaleza del sufrimiento

    En "Encanto", la familia Madrigal ha recibido un milagro y cada miembro de la familia tiene un don especial. Si bien esto podría ser motivo de una intensa alegría, este don también acarrea sufrimientos a los miembros de la familia.

    Luisa, que es súper fuerte, se siente abrumada. Isabela, que controla la flora y se considera perfecta, no tiene margen de error. Bruno, que puede ver el futuro, fue excluido de su familia y de la comunidad por decirles a todos un futuro negativo.

    En otras palabras, aunque las Madrigales son poderosas, sus vidas están llenas de sufrimiento, pues tienen la obligación de honrar los dones que han recibido. En este punto, el budismo nos enseña que el sufrimiento forma parte de la vida, pero que se puede aliviar cuando identificamos su origen.

    Dejar de lado los apegos

    En el caso de la familia Madrigal, podemos ver también según el budismo, lo malo que puede llegar a ser los apegos. Como vimos en el tema anterior, el sufrimiento está presente para todos los miembros de la familia. Mirabel, especialmente, se siente excluida y menospreciada por no tener un don.

    Es como si la razón de la existencia de cada Madrigal fuera servir a los demás, utilizando la magia que se les ha dado. Toda esta responsabilidad es la que les impide vivir con autenticidad y felicidad.

    Por lo tanto, siguiendo la enseñanza budista, estas personas especiales deben abandonar el apego a los dones que han recibido. En cambio, deben reconocer las otras cualidades que tienen, valorar a la familia y el diálogo. De este modo, no se sentirían atrapados y limitados por lo que poseen.

    Paz interior

    Los conflictos en la familia Madrigal, fomentados principalmente por la Abuela, impiden que sus miembros se sientan bien consigo mismos. Se dedican a complacer a la "Abuela", a cumplir sus expectativas, y pierden su propia esencia en el proceso.

    Uno de los personajes que destaca este hecho es Isabela. A punto de casarse con alguien a quien no ama, no puede decir a ningún miembro de la familia que no quiere asumir ese compromiso. Por el contrario, decide aceptar lo que la Abuela ha planeado para su vida, aunque le cueste su propia felicidad.

    Para el budismo, la paz interior sólo puede lograrse desde dentro de nosotros mismos. Esto significa que Isabela y los otros Madrigales nunca se sentirían bien mientras tratan de complacer a la Abuela, ya que estarían condicionando la paz interior a algo externo a ellas. Por lo tanto, es necesario ser fiel a la propia voluntad para ser feliz.

    Reconocer el Miedo

    En la familia Madrigal, observamos que a los personajes les cuesta mucho hablar de sus miedos, aunque existen. Luisa tiene miedo de no ser lo suficientemente fuerte, Isabela teme no ser tan perfecta como imaginan, la Abuela vive tensa porque cree que en cualquier momento la familia perderá todos los dones que se le has dado a su familia.

    Y cuando los personajes no pueden ser sinceros con lo que sienten, el miedo se convierte en un tabú, al igual que hablar de Bruno, el miembro excluido de la familia, se ha convertido en un tabú. Además, cuando Mirabel se da cuenta de que la casa se está cayendo a pedazos y advierte a los demás de ello, la regañan.

    Según el budismo, debemos reconocer nuestros miedos para poder trabajarlos adecuadamente. Si reprimimos lo que sentimos, el sufrimiento sólo aumentará. Por eso los Madrigal recuperan la unidad familiar desde el momento en que empiezan a tener una conversación familiar con más sinceridad y transparencia.

    La compasión

    La protagonista de "Encanto", Mirabel, sufre el hecho de no haber recibido un regalo de niña, como otros miembros de su familia. Sin embargo, a lo largo de la trama, nos damos cuenta de que ella juega un papel clave.

    Es Mirabel quien identifica cómo se sienten los miembros de la familia y quien encuentra la manera de salvar a los Madrigal. Además de escuchar lo que cada uno de ellos tiene que decir sobre sí mismo, está atenta a lo que ocurre a su alrededor y muestra preocupación por cada miembro de la familia.

    De este modo, el personaje encarna la enseñanza budista que predica el ejercicio de la compasión. Si la familia Madrigal se salvó es porque Mirabel fue capaz de entender lo que sentían los familiares y de qué manera podía aliviar su sufrimiento. A partir de esto, se estableció una verdadera conexión en la familia.

    ¡Ayúdame y comparte!

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

    Subir